Según narra Hernández-Pacheco, en 1917 visita la cueva acompañado de Benítez Mellado, a fin de repasar los calcos y dibujos previos realizados por Cabré, confrontándolos nuevamente con los originales. Después de “algunas pequeñas modificaciones que juzgué oportunas, dado mi modo de interpretar las figuras, di por terminado el estudio en el terreno”. De este modo, algunas reproducciones que aparecen en la publicación de 1919, como esta de El Camarín, son realizadas por Benítez Mellado sobre calcos obtenidos reviamente por Cabré.