ARTE RUPESTRE Y COVID-19

Se recuerda a los visitantes que las cuevas son espacios interiores confinados, con escasa ventilación y pasos angostos o estrechos, cuya visita requiere de un tiempo de permanencia relativamente largo.

En las visitas a las cuevas de Asturias, deben tenerse en cuenta las siguientes normas:

  • Es imprescindible la reserva previa y, en su caso, la compra anticipada de entrada.
  • Con carácter obligatorio, todos los visitantes deben acceder provistos de mascarilla.
  • La mascarilla se debe llevar correctamente colocada, cubriendo nariz y boca, durante toda la visita.
  • Los cupos de visitantes, la frecuencia de grupos, la duración de las visitas y el recorrido se adaptarán a las condiciones de cada yacimiento, a fin de mantener las medidas  de prevención y seguridad establecidas por las autoridades sanitarias.
  • Se debe procurar mantener la distancia de seguridad durante el transcurso de la visita, así como en todos los casos de interacción con el personal y el resto de visitantes.
  • Los visitantes deberán adoptar las medidas adecuadas para proteger su salud y evitar contagios, así como cumplir las recomendaciones de las autoridades sanitarias.
  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca, y evite saludos de cortesía que requieran contacto físico.
  • Eviten la visita quienes presenten síntomas catarrales (moqueo, congestión nasal o conjuntival, tos seca o productiva, lagrimeo o fiebre).
  • En todo momento se deben seguir las indicaciones de los guías.
  • Los responsables de la gestión podrán adoptar cuantas medidas adicionales se consideren necesarias en función de las características específicas del sitio y las condiciones de visita pública para cumplir con las medidas de prevención e higiene establecidas por las autoridades sanitarias.

Antes del cese de la actividad de museos, archivos, bibliotecas, edificios históricos, monumentos o yacimientos arqueológicos, ocasionada por la crisis sanitaria por COVID-19, había diferentes reflexiones sobre el equilibrio entre la masificación de las visitas, la inconveniencia de considerar el incremento incesante de visitantes al año como un parámetro de éxito en las gestión de las instituciones, las dificultades de definir la capacidad de acogida y los límites de aforo, así como la influencia negativa de estos factores tanto en la conservación de los bienes culturales como en la experiencia de su disfrute por parte de la sociedad. La coyuntura actual puede representar una oportunidad para replantearse todas estas cuestiones y que las instituciones trabajen en la optimización global del modo de acceso al patrimonio.

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