“Los signos y las estructuras del hombre son testimonios o huellas porque expresan ideas. Estos testimonios tienen la propiedad de emerger fuera de la corriente del tiempo” (Erwin Panofsky, 1955)

Cuevas con arte paleolítico en Asturias en 1952. (Henri Breuil en “Quatre cents siècles d’art pariétal. Les cavernes ornées de l’âge du renne”)

EL ARTE RUPESTRE PALEOLÍTICO conforma uno de los fenómenos culturales más homogéneos de la historia de Europa. Desde la región de los Urales hasta Andalucía y Portugal, se conocen en torno a 350 sitios con arte rupestre paleolítico. No obstante la distribución es desigual: Francia y la Península Ibérica concentran más de 300 sitios, de los cuales en torno a 100 están situados en la Región Cantábrica. En Asturias se conocen cerca de 50 sitios con arte rupestre paleolítico, ubicado en abrigos iluminados o al amparo de la oscuridad de las cuevas.

Hace 45.000 años el Homo sapiens llega a Europa. Poco tiempo después ya desarrolla esta actividad artística. La representación de enigmáticos signos que llegan a repetirse idénticos en zonas muy alejadas en el tiempo y en el espacio, la reiteración de temas animales, caballos, bisontes y uros, ciervos o renos, cabras pero también osos, mamuts y felinos, y las escasas representaciones antropomorficas o asociadas a la figura humana, vulvas y manos, esconden una intención simbólica para la expresión gráfica de estos grupos de cazadores-recolectores.

El desarrollo de técnicas de ejecución y composición, la combinación de grabado y pintura, el uso de colores procedentes de óxidos y carbones, la búsqueda de perspectiva y movimiento y el aprovechamiento de las formas naturales de la pared culminan durante el periodo magdaleniense, hace 14.000 años, cuando se pintan los bisontes de la cueva de Altamira, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1985.

En el año 2008 la declaración de Altamira es ampliada con la presencia de 17 cuevas cantábricas más: Ekain, Altxerri y Santimamiñe, en el País Vasco; Covalanas, El Castillo, Las Monedas, La Pasiega, Las Chimeneas, Chufín, El Pendo, La Garma y Hornos de la Peña en Cantabria; y las asturianas El Pindal, La Peña de Candamo, Llonín, Tito Bustillo y La Covaciella.

El uso y abuso de este delicado patrimonio ha puesto en riesgo su conservación. Es tarea de todos velar por su preservación para generaciones venideras. Figurar en la lista debe significar redoblar las obligaciones sobre la conservación de este arte.

La Peña de Candamo    Tito Bustillo    La Covaciella    Llonín    El Pindal

 

    Cueva de Altamira y Arte Rupestre Paleolítico de la región Cantábrica

Distribución de las cuevas con arte paleolítico de Asturias incluidas en la declaración

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