Hermilio Alcalde del Río (1866-1947)

“La noticia del fallecimiento de mi buen y fiel amigo acaba de llegarme, y me llena de tristeza por la larga amistad y tantos felices recuerdos de excursiones y buen trabajo entre ambos. Tuvimos juntos, entre 1906 y hasta 1914, unas largas temporadas de colaboración, de las mejores de nuestras vidas, que las lastimosas guerras han estropeado” (Henri Breuil, 1947).

Hermilio Alcalde del Río
Hermilio Alcalde del Río

NACIDO EN LA LOCALIDAD DE VILLAMEDIANA (Palencia), se traslada junto a su madre a Torrelavega tras el temprano fallecimiento de su padre. Será en esta localidad donde lleve a cabo sus estudios de Enseñanza Media, desplazándose con posterioridad a Madrid para cursar estudios de Arte en la Escuela Especial de Pintura, Escultura, Grabado y Arquitectura, que concluirá en 1891. De regreso a Torrelavega, con ayuda de la Asociación para el Fomento e Instrucción de Clases Particulares, funda la Escuela de Artes y Oficios, destinada a la preparación de obreros y artesanos, institución modelo que regentó hasta sus últimos días y que a base de esfuerzo y tesón convertirá en un referente nacional entre los centros educativos y formativos del país.

Su primer contacto con el arte rupestre paleolítico se produce con motivo de la visita que en 1902 realizan Henri Breuil y Émile Cartailhac a la cueva de Altamira, comisionados por el Ministerio de Instrucción Pública de Francia. Después de aquella visita, y una vez finalizada la campaña de ambos investigadores tras un mes de trabajo, Hermilio Alcalde del Río acometió por su cuenta el estudio y la investigación de Altamira. Si bien carecía de preparación arqueológica, se dedicó con empeño a explorar hasta los últimos rincones de la cueva. Hombre de constitución ligera y ágil, pequeño y delgado, lo que favoreció sus desplazamientos subterráneos, realiza en aquellos meses una extraordinaria copia al pastel de las pinturas y grabados, que fueron situadas por Alcalde del Río en su exacta posición para reconstruir el panel tal y como se encontraba en el techo de la cueva.

Reproducciones de Altamira realizadas por Hermilio Alcalde del Río
Reproducciones de Altamira realizadas por Hermilio Alcalde del Río

A la vista de los descubrimientos de arte rupestre paleolítico que se estaban sucediendo en Francia, Hermilio Alcalde del Río consideró que Altamira no debía ser un caso aislado en la región, por lo que a partir de 1903 inicia una intensa tarea de prospección por toda la comarca, con la colaboración en ocasiones del padre paúl Lorenzo Sierra, que le lleva a una frenética carrera de nuevos hallazgos de cuevas con arte rupestre en el territorio de Cantabria: en 1903 descubre Covalanas y La Haza junto a Lorenzo Sierra; poco más tarde y ese mismo año, identifica el arte rupestre de El Castillo y de Hornos de la Peña. En 1905 Santián; en 1906, en compañía de Breuil, La Clotilde; en 1907 El Pendo y La Meaza; en 1909 Las Aguas y en 1911 la llamada galería C de La Pasiega, cueva descubierta por Obermaier en el transcurso de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en El Castillo.

Hermilio Alcalde del Río, junto a otras dos personas, a la entrada de la cueva de El Pindal
Hermilio Alcalde del Río, junto a otras dos personas, a la entrada de la cueva de El Pindal

Pero la labor prospectora de Hermilio Alcalde del Río no se limitó al territorio administrativo de Cantabria; será el responsable de la identificación del arte rupestre en Asturias, con el descubrimiento en 1908 de las pinturas y grabados de El Pindal, Quintanal y Mazaculos; ese mismo año, junto a Henri Breuil y Louis Mengaud, La Loja; y años más tarde, en 1912, San Antonio, a orillas del Sella, cueva que también será visitada ese año por Hernández-Pacheco, y un año más tarde por Henri Breuil.

De izquierda a derecha, Hugo Obermaier, Henri Breuil y Hermilio Alcalde del Río
De izquierda a derecha, Hugo Obermaier, Henri Breuil y Hermilio Alcalde del Río

Sus primeras publicaciones referidas al arte rupestre se inician en el año 1902, en una serie de artículos que fueron publicados en el diario El Liberal Montañes. En 1906 publica Las pinturas y grabados de las cavernas prehistóricas, obra de mérito que contribuyó al reconocimiento de investigadores como Breuil, Martel o Cartailhac, y en la que según el abate Breuil “se exponían nuevos e importantes descubrimientos hechos en las cavernas de Covalanas, Hornos de la Peña o El Castillo”. Si bien el abate Breuil realiza una pequeña crítica sobre sus calcos, Hermilio Alcalde del Río, lejos de aceptarla, la va a rebatir, argumentando que su pericia en la realización de los mismos supera la de Breuil “por su magisterio artístico y sus años de docencia”. La publicación de su estudio sobre las cuevas descubiertas hasta ese momento y sus insistentes cartas al prehistoriador francés acabarán fructificando en una estrecha colaboración entre ambos, a partir de la visita de Breuil a Cantabria en 1906.

El mérito de sus investigaciones y publicaciones y el reconocimiento de aquellos investigadores le permitirán recibir el patrocinio del príncipe Alberto de Mónaco; en 1906 Alcalde del Río firma un contrato con el mandatario monaguesco para fomentar el estudio de la Prehistoria en la región cantábrica, comprometiéndose a la publicación de los descubrimientos efectuados en territorio español. Alcalde del Río cederá los derechos de publicación al Príncipe Alberto, reservándose este la titularidad sobre los dibujos y publicaciones de la obra. Años más tarde, en 1909, con motivo de la presencia de Alberto de Mónaco en Santander, se firma un segundo contrato, que incluirá a Lorenzo Sierra, por el que sufragarían las excavaciones en las cuevas de El Valle, Venta la Perra, Hornos de la Peña y El Castillo, reservándose el príncipe la propiedad de los objetos prehistóricos, que habrían de ser depositados en el Museo Público Español de la provincia de Santander. Después de las visitas del príncipe Alberto a las cuevas cántabras, surge la propuesta de la creación del Instituto de Paleontología Humana de París, gran actor de la investigación prehistórica internacional y cuyas principales actuaciones tuvieron como campo de estudio las cuevas cántabras. Hermilio Alcalde del Río colaborará con el Instituto, a pesar de sus diferencias con Hugo Obermaier, prehistoriador responsable de la excavación de la cueva de El Castillo.

Hermilio Alcalde del Río junto al príncipe Alberto de Monaco, Breuil y Obermaier.
Hermilio Alcalde del Río junto al príncipe Alberto de Monaco, Breuil y Obermaier.

De resultas de la colaboración de Alcalde del Río con la institución francesa, en 1911 ve la luz la edición de Les Cavernes de la Région Cantabrique, obra cumbre de la prehistoria mundial. En sus 247 páginas, 258 reproducciones y 100 planchas, Alcalde del Río, Henri Breuil y Lorenzo Sierra sintetizan el estudio de las principales cavernas conocidas en la región, incluidas las asturianas Pindal, Mazaculos, Quintanal y la Loja. Esta obra, recientemente reeditada en colaboración con las administraciones autonómicas de Cantabria y Asturias, surge en un ambiente de incipiente actividad científica, donde destaca la figura de Alcalde del Río, ofreciendo por vez primera y con carácter monográfico el estudio de diversas cavidades con arte parietal, en un detallado registro documental de las figuras conservadas.

Calco de cierva y bisonte de El Pindal, publicado en Les Cavernes de la région cantabrique
Calco de cierva y bisonte de El Pindal, publicado en Les Cavernes de la région cantabrique

El estallido de la I Guerra Mundial pondrá fin a las actividades del Instituto de Paleontología Humana y a la colaboración de Alcalde del Río con sus investigadores. Si bien continuará manteniendo relación epistolar con Cartailhac y con Henri Breuil, se alejará paulatinamente de la investigación arqueológica, dedicándose por entero a la dirección de la Escuela de Artes y Oficios de Torrelavega, llevando a cabo además estudios de carácter etnográfico por el territorio cántabro. Entre 1920 y 1922 es elegido alcalde de Torrelavega.

Fallece en 1947, tras lo cual, el abate Henri Breuil envía una sentida carta a su viuda e hijas: la cita del encabezamiento pone de manifiesto hasta que punto las convulsiones de la primera mitad del siglo XX alteraron sus propuestas de estudio e investigación conjunta: “tuve mucha alegría de encontrarle, la última vez en 1932, ya viejecito pero siempre con el mismo entusiasmo y el mismo corazón amistoso. Después de la última guerra, nos hemos escrito cariñosamente varias veces…”

Hombre discreto, “tan sabio como modesto”, su figura y obra es clave en los inicios de las investigaciones sobre arte rupestre tanto en Cantabria como en Asturias.

Fuentes:

MADARIAGA DE LA CAMPA, Benito. Hermilio Alcalde del Río. 1866-1947. Biografía de un prehistoriador de Cantabria. Ayuntamiento de Puente Viesgo, Obra Social de Caja Cantabria, Puente Viesgo, 2003.

FERNÁNDEZ VEGA, Pedro A.; GARCÍA DÍEZ, Marcos; HUREL, Arnaud. Las Cavernas de la Región Cantábrica (Cantabria, España). Centenario de las Excavaciones de El Castillo y de la fundación del Instituto de Paleontología Humana (París) – Fundación S.A.S. Alberto I de Mónaco.  Gobierno de Cantabria. Imprenta Quinzaños, Santander 2010.

copy-barra_arte.jpg

Arte Paleolítico de Asturias: ocho santuarios subterráneos

“Arte Paleolítico en Asturias es ante todo un catálogo de pintura, el exclusivo y único catálogo de pintura, excepcional porque en él se hace real una exposición imposible: la del arte rupestre paleolítico asturiano” (Manuel Menéndez, 2007)

Arte Paleolítico en Asturias: ocho santuarios subterráneos
Arte Paleolítico en Asturias: ocho santuarios subterráneos

PUBLICADO EN 2007, un año antes de la inclusión de cinco cuevas con arte rupestre paleolítico asturianas en la ampliación de la declaración de Altamira como Patrimonio Mundial de la Humanidad, el libro hace un excelente recorrido gráfico por ocho de las principales cuevas asturianas: La Peña de Candamo, el abrigo de La Lluera, Les Pedroses, Tito Bustillo, La Covaciella, Llonín, La Loja y la cueva de El Pindal.

Sus autores son Pedro Alberto Saura Ramos y Matilde Múzquiz Pérez-Seoane, con la colaboración de Begoña Millán Hurtado y prólogo del prehistoriador Rodrigo de Balbín Behrmann. La génesis del trabajo publicado se encuentra en la labor de documentación llevada a cabo para hacer los facsímiles que forman parte de la exposición permanente del Parque de la Prehistoria de Teverga.

Pedro Saura Ramos (Murcia, 1948) es Catedrático de Fotografía de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Docente, artista y fotógrafo, está especializado en dibujo arqueológico y es considerado uno de los mejores fotógrafos de arte rupestre en la actualidad. También destaca su labor documental relacionada con los pueblos de Papúa-Nueva Guinea, trabajo que se expuso en la muestra “Uantoks”, que permaneció abierta al público hasta el pasado mes de abril en el Museo de la Evolución Humana (Burgos).

La Dra. Matilde Muzquiz (Madrid, 1950-2010), ha sido también profesora en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Su tesis doctoral versó sobre el arte paleolítico, desde el punto de vista técnico y desde el análisis del proceso artístico, aplicado al caso concreto de la cueva de Altamira, incorporando nuevas perspectivas de estudio para el arte rupestre paleolítico. Compatibilizó la docencia con los trabajos de reproducción de arte rupestre y con la pintura como actividad artística, en la que cultivo el expresionismo abstracto y el retrato.

Los firmantes del libro son autores de numerosos facsímiles de arte rupestre paleolítico: réplicas de Altamira el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, en el parque cultural “Parque España” en Osaka (Japón) y en el Parque de la Prehistoria de Teverga; réplicas de las cuevas cántabras de Las Monedas, Chufín, Fuente Salín y El Pendo en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira; y Covalanas, junto con las asturianas de La Peña de Candamo, Llonín, Covaciella y Tito Bustillo en el Parque de la Prehistoria de Teverga. También participaron en la instalación para la exposición “La Garma, un descenso al pasado”.

El libro cuenta con excelentes fotografías, todas ellas inéditas hasta entonces, de algunas de las más importantes cuevas de Asturias. Además de la labor documental fotográfica, se ayuda a la interpretación de las figuras, mediante resaltar los trazos sobre la fotografía, ayuda especialmente necesaria en el caso de representaciones grabadas.

También son destacables sus descripciones y algunas de sus reflexiones y análisis, especialmente las expuestas en un apartado dedicado al planteamiento de similitudes entre el Panel Principal de Tito Bustillo y el techo de la cueva de Altamira, con interesantes observaciones sobre las posibilidades de aplicación del color y acertadas valoraciones, como la que les lleva a concluir que entre ambos conjuntos hay analogías en los planteamientos y procedimientos plásticos entre los autores de ambas salas. Van sumando figuras con la intención de crear un conjunto y lo hacen durante un tiempo continuado, con una unidad de tratamiento. El procedimiento para la ejecución es el mismo en las figuras, pero cada una de ellas manifiesta una actitud.

SAURA RAMOS, Pedro A.; MÚZQUIZ PÉREZ-SEOANE, Matilde. Arte Paleolítico de Asturias: ocho santuarios subterráneos. Prólogo de Rodrigo de Balbín Behrmann. Fotografías de Pedro A. Saura Ramos y Begoña Millán Hurtado. Cajastur, Oviedo 2007. 260 p. il, col. 30 x 25 cm. P.V.P. 40 €

Comprar

copy-barra_arte.jpg

 

El convencionalismo de la cabra en perspectiva frontal

“La cabra atenta es un elemento muy característico del Magdaleniense cantábrico, porque suma un efectivo nutrido en un repertorio gráfico muy concreto y porque se singulariza de los tratamientos gráficos en el resto del bestiario gráfico” (Ignacio de Barandiarán, 2013)

EN LOS NIVELES ARQUEOLÓGICOS atribuidos al Magdaleniense superior cantábrico han aparecido numerosos objetos mobiliares decorados con un dibujo esquemático, estilizado y convencional, que representa un caprino en visión frontal.

Las primeras referencias a figuras animales en visión frontal se remontan a un centenar de años atrás, siendo el abate Henri Breuil el primer investigador en dar cuenta de este tipo de grabados mobiliares representando caballos, caprinos, cérvidos y bovinos en un reducido número de yacimientos franceses. Apreció fases de modificación, desde figuras naturalistas expresas a otras menos claras y casi ininteligibles, estilizadas o “degeneradas”. De este proceso surgirían motivos de adorno, de uso quizá simbólico por parte de sus autores o portadores.

A este pequeño lote de objetos de cuevas francesas se sumaron muchos más, desde principios de siglo XX hasta la actualidad, procedentes de yacimientos del norte peninsular. El catálogo actual de figuras de cabra esquematizadas en visión frontal de la zona septentrional peninsular consta de sesenta y seis representaciones en treinta y ocho piezas de veintidos yacimientos: de Asturias, La Paloma, Sofoxó, Las Caldas, Tito Bustillo, La Güelga, Cueto la Mina, Balmori y Llonín; de Cantabria, El Pendo, Morín, Valle, Chora y Horno; de Vizcaya, Santimamiñe y Bolinkoba; de Guipúzcoa, Urtiaga, Ekain, Aitzbitarte IV y Torre; de Navarra, Abauntz y Berroberría. A estos habría que añadir noticias de la presencia de una pieza más en Caballón (Burgos). Tres de las piezas aludidas, procedentes de Sofoxó, Tito Bustillo y Llonín, forman parte de la exposición permanente del Museo Arqueológico de Asturias.

Varilla de Sofoxó, con decoración de estilización de cabra en perspectiva frontal. De izquierda a derecha: vista de anverso y reverso, calco y detalle del motivo decorativo © Texnai, Museo Arqueológico de Asturias
Varilla de Sofoxó, con decoración de estilización de cabra en perspectiva frontal. De izquierda a derecha: vista de anverso y reverso, calco y detalle del motivo decorativo © Texnai, Museo Arqueológico de Asturias

La pieza de Sofoxó (Las Regueras) procede de las excavaciones arqueológicas del Conde la Vega del Sella; se trata de una varilla de asta de sección plano convexa, ovalada distalmente. Presenta una decoración de cabra estilizada con indicación de los cuernos (dos trazos largos divergentes), orejas (dos trazos menores en posición inferior) y representación convencional del cuerpo mediante dos trazos largos.

Cincel retocador o azagaya de Tito Bustillo, con estilizaciones de cabra en perspectiva frontal. De izquierda a derecha: vista de anverso y lateral, calco y detalles de los motivos decorativos © Texnai, Museo Arqueológico de Asturias
Cincel retocador o azagaya de Tito Bustillo, con estilizaciones de cabra en perspectiva frontal. De izquierda a derecha: vista de anverso y lateral, calco y detalles de los motivos decorativos © Texnai, Museo Arqueológico de Asturias

La pieza de Tito Bustillo se ha definido como cincel-retocador o como azagaya biselada. Presenta dos estilizaciones que han sido interpretadas como cérvidos o como caprinos, y procede del área de estancia de Tito Bustillo, de un nivel asignado al Magdaleniense superior inicial.

Costilla de Llonín con estilizaciones de cabra en perspectiva frontal. De arriba a abajo, y de izquierda a derecha: a derecha, anverso, detalle y calco; reverso y calco © Javier Fortea, Museo Arqueológico de Asturias
Costilla de Llonín con estilizaciones de cabra en perspectiva frontal. De arriba a abajo, y de izquierda a derecha: anverso, detalle y calco; reverso y calco © Javier Fortea, Museo Arqueológico de Asturias

La pieza de Llonín se documenta en las excavaciones dirigidas por Javier Fortea, Marco de la Rasilla y Vicente Rodríguez Otero. Procede del nivel IX del sector llamado “Cono Anterior”, correspondiente con una cronología de Magdaleniense superior. Se trata de una costilla decorada profusamente por ambas caras, con signos y cabras estilizadas. En uno de los lados aparece una cabra de perfil y marcas que recorren el borde superior en forma de V; en el reverso aparecen dos cabezas de cabra frontales estilizadas, con cuernos, orejas y cara de forma triangular, alargando una de ellas los trazos de las orejas para definir el cuello. De nuevo en este lado se representan trazos transversales en V. Recuerda, por la abundancia decorativa y por la disposición de las marcas en V, muy abundantes, a una de las piezas líticas decoradas de la cueva de Abauntz.

El tema se interpreta como una forma de estilización, un convencionalismo que ahorra detalles. La identificación con la cabra se realiza a partir de la morfología del animal y de su representación en el arte paleolítico, siendo, en palabras de Ignacio de Barandiarán, una referencia muy veraz a su comportamiento de atención, como cabras en alerta.

Comparativa de actitudes naturalistas de cabras en alerta con ejemplos de decoración en perspectiva frontal. De izquierda a derecha: El Pendo, Llonín y Abauntz
Comparativa de actitudes naturalistas de cabras en alerta con ejemplos de decoración en perspectiva frontal. De izquierda a derecha: El Pendo, Llonín y Abauntz

En general se muestran en posición frontal o semifrontal, con cuernos y orejas dispuestos a cada lado, y en ocasiones representando la cara de la cabra mediante trazos convergentes en el extremo inferior. Normalmente los trazos son lineales, y la cara presenta una característica silueta triangular alargada. Existen ejemplos en los que se sugieren trazos del cuello o cuerpo del animal. Dentro de este esquema general se producen variantes formales que van de motivos claros y expresos a otros muy esquematizados, que pueden llegar a ser dudosos o discutibles, y que alcanzan a simples líneas en V. Ignacio de Barandiarán ha propuesto algunas variantes formales del tema:

  • Figura completa toda de frente, conformando expresiones de alto realismo que marcan lo esencial de la anatomía de la cabra.
  • Figura completa con cabeza de frente y cuerpo de costado.
  • Figura incompleta con cabeza y mitad anterior del cuerpo, apareciendo en unos casos como silueta muy sencilla, en la que se representan las líneas de cuernos y orejas y perfiles de cara y cuello, y en otros sintetizando partes del cuerpo con detalles de relleno, como trazos transversales o puntuaciones.
  • Figura de la cabeza con alusión al cuerpo por una línea, recta o ligeramente ondulada que la prolonga.
  • Cabeza exenta con distintos grados de estilización; en algunos casos el contorno de la cara y en otros se sintetiza la imagen en lo mínimo expresivo, con dos pares de líneas de orejas y cuernos.
  • Simples incisiones de dos trazos en V aproximada, o en aspa, constituyendo las formas que Breuil consideró como punto final del proceso de degeneración del tema “caprino en perspectiva frontal”. Muchas de estas estilizaciones extremas son identificadas como tales al aparecer “en escenas” con claros motivos de cabras en cerradas agrupaciones, y que serían ininteligibles y discutidas como tales si apareciesen aisladas como motivo decorativo en una pieza mobiliar.

Respecto a los soportes sobre los que aparece este tipo de motivo, existe un predominio de los utensilios: azagayas, hasta veinte; varillas o espátulas, cincel, arpón, cuatro bastones, un propulsor, un colgante en asta de ciervo y un compresor de piedra. En otros casos, aparecen en dos placas, un tubo de hueso y dos bloques de piedra. Obviamente el formato y el tamaño del soporte determinará la disposición del tema.

Motivos decorativos de esquematizaciones de cabras en perspectiva frontal, sobre distintos soportes. De izquierda a derecha: Chora, El Valle, El Pendo y bloque de Abauntz
Motivos decorativos de esquematizaciones de cabras en perspectiva frontal, sobre distintos soportes. De izquierda a derecha: Chora, El Valle, El Pendo y bloque de Abauntz

A esta convención estilizada de cabra en visión frontal se le asigna un valor de seguro diagnostico cronológico, propio del Magdaleniense superior cantábrico. A partir de dataciones directas de algunos objetos y de la disposición estratigráfica de los niveles de los que proceden, no parece descabellado proponer su presencia en un lapso temporal más amplio, desde el Magdaleniense medio, hasta los estadios avanzados y finales del Magdaleniense cantábrico.

Dado el alto número de ejemplos existentes en la zona cantábrica, muy superior a los documentados en Francia, se considera que el convencionalismo de cabra esquematizada en perspectiva frontal es característico del Magdaleniense cantábrico. No obstante algunos ejemplos son reconocidos en el Pirineo francés, con ejemplos en La Vache, Gourdan o Lortet; e incluso en la Dordoña, aunque de manera más débil y discutible, con motivos similares en Laugerie-Basse, La Madeleine, o incluso en motivos decorativos de la conocida lámpara procedente de Lascaux.

Motivos decorativos de esquematizaciones de cabras en perspectiva frontal en Francia. De izquierda a derecha: Gourdan, La Vache (calco) y Lascaux.
Motivos decorativos de esquematizaciones de cabras en perspectiva frontal en Francia. De izquierda a derecha: Gourdan, La Vache (calco) y Lascaux.

Si bien el motivo es predominante en el arte mobiliar, no se pude decir que sea completamente ajeno al grafismo parietal; de hecho se documentan cuatro ejemplos pintados en la cueva de Ekain y uno grabado en la cueva cántabra de El Otero; también en Francia se conocen algunos ejemplos (Niaux).

Ejemplos de representaciones de cabras frontales en el arte parietal. Arriba Ekain; abajo, a la izquierda, El Otero (calco sobre fotografía); a la derecha, Niaux
Ejemplos de representaciones de cabras frontales en el arte parietal. Arriba Ekain; abajo, a la izquierda, El Otero (calco sobre fotografía); a la derecha, Niaux

La difusión de objetos y motivos a lo largo del Magdaleniense, la dispersión geográfica y la densidad de hallazgos, nos pone sobre la pista de los mecanismos de conexión e interrelación de los grupos paleolíticos a larga distancia y de los particularismos e idiosincrasias territoriales; de la intensidad en los contactos o de la relajación en los vínculos; de la diversidad y de la identidad de los grupos humanos y sus relaciones a lo largo del territorio prehistórico europeo.

Fuentes:

Sauvet, Georges; Fortea, Javier; Fritz, Carole; Tosello, Gilles: “Crónica de los intercambios entre los grupos humanos paleolíticos. La contribución del arte para el periodo 20000-12000 años BP” en Zephyrus 61 (1), p. 35-61; Salamanca, 2008.

Barandiaran, Ignacio de; Cava, Ana: “La cabra alerta: marcador gráfico del Magdaleniense cantábrico avanzado” en Rasilla, Marco de la (coord.): F. J. Fortea Pérez Universitatis Ovetensis Magister. Estudios en Homenaje, p. 263-286. Universidad de Oviedo, Ménsula Ediciones, Oviedo 2013.

copy-barra_arte.jpg