Guía del Arte Rupestre Paleolítico en Asturias

“El matiz ligeramente emotivo que subyace en algunos textos es consciente, porque el objeto de estudio lo es y porque creo que es una buena estrategia para conseguir que el visitante profano entienda el arte paleolítico como lo que es: emoción y pensamiento” (María González-Pumariega, 2008)

Guia del Arte Rupestre Paleolítico de Asturias: portadaPUBLICADO EN 2008, el libro se concibe como una guía y va dirigido fundamentalmente al visitante no especialista que quiere tener una información un poco más completa que aquella que se puede ofrecer en el transcurso de una visita guiada.

No obstante conforma un catálogo completo de las cuevas con arte paleolítico de Asturias, dedicando una importante extensión del texto a aquellas abiertas al público (El Pindal, Tito Bustillo, El Buxu, La Peña de Candamo, La Loja, La Lluera), o a aquellas que por su importancia merecen una descripción más pormenorizada (Llonín).

Su autora es María González-Pumariega Solís, y el libro está publicado por Ménsula Ediciones, editorial asturiana especializada en la difusión de obras dedicadas al patrimonio cultural asturiano. El prólogo va firmado por el catedrático de la Universidad de Oviedo Francisco Javier Fortea (1946-2009), y en él hace hincapié en las obligaciones y responsabilidades al respecto de la conservación del arte paleolítico.

La guía se estructura en ocho apartados que incluyen una introducción que sensibiliza al lector al respecto de la excepcionalidad que supone poder visitar una cueva con arte; además de esto, se apoya en cuatro citas convenientemente escogidas, de caracter legislativo una (del preambulo de la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español), y de reflexivo contenido, en relación con la intención y el significado del arte rupestre, las otras tres, firmadas por Panofsky y Leroi-Gourhan.

El catalogo descriptivo de las cuevas y abrigos se abre con unas necesarias aclaraciones sobre el medio y el ambiente de la época en la región asturiana, algo esencial para comprender la distribución geográfica y espacial de estos yacimientos. La relación de cuevas y abrigos se organiza de acuerdo a tal distribución, en torno a las principales cuencas fluviales de la región: el Cares-Deva, la cuenca litoral oriental entre Ribadedeva y Llanes, la cuenca del Sella y la cuenca del Nalón.

Un apartado más está dedicado a la cronología, explicando de manera accesible el metodo del carbono 14 e incluyendo dos atractivos cuadros, uno de caracter general y otro específico para el arte rupestre, con referencias cronológicas, de culturas y estilos que sirven para aclarar la cuestión a los lectores no especialistas.

Se dedica un capítulo a los equipamientos relacionados con el arte rupestre de la región, desde las pequeñas aulas didácticas asociadas a algunos de estos yacimientos al Parque de la Prehistoria de Teverga, pasando por el Centro de Interpretación de la Peña de Candamo.

Finalmente, se incluye una bibliografia actualizada seleccionada y un anexo con los mapas de distribución geográfica de los yacimientos mencionados en el texto.

El libro tiene un excelente diseño y abundante documentación gráfica, con muy buenas fotografías que ilustran la riqueza patrimonial del arte paleolítico en Asturias, contando con material procedente del fondo de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias, algunos de cuyos autores son Juanjo Arrojo, Rodrigo de Balbín, Alejandro Fernández, Jaime Santullano, Equipo Norte, Javier Fortea, Sergio Ríos y la propia autora.

María González-Pumariega (Oviedo, 1964) es licenciada en Historia e Historia del Arte por la Universidad de Oviedo. Con formación arqueológica desde sus tiempos universitarios (formó parte de los equipos de excavación de La Viña y de Llonín), en la actualidad es personal de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias, como guía del Patrimonio Cultural, responsable de la cueva de El Pindal (Ribadedeva). Precisamente la documentación y puesta al día del arte de esta cueva formó parte de su Tesina, trabajo que también fue editado por Ménsula Ediciones en el año 2011. En la actualidad forma parte del equipo de investigadores que dirige el profesor Marco de la Rasilla, dedicándose a la documentación del arte paleolítico del abrigo de La Viña. Sus trabajos no solo demuestran un muy buen conocimiento del arte paleolítico, sinó que sus publicaciones e intervenciones públicas demuestran, en palabras de Javier Fortea “un sincero compromiso con su conservación, manifestándose con valiente voz”

GONZÁLEZ-PUMARIEGA SOLÍS, María. Guía del Arte Rupestre Paleolítico de Asturias. Prólogo de F. Javier Fortea Pérez . Ménsula Ediciones, colección Ménsula Patrimonio, nº1, Oviedo 2008. 126 p. il, col y n. 24 x 17 cm. P.V.P. 18 €

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Les Pedroses

“Su gran interés reside en la extraordinaria información que, tanto artística, como religiosa, ofrece el conjunto rupestre situado en su galería NE, a pesar de sus reducidas dimensiones y de las escasas figuras de animales en ella representadas, pero con significativos cambios de técnicas  y estilos; y también por las superposiciones y correcciones posteriores” (Francisco Jordá, 1991).

Entrada de la cueva de Les Pedroses. © López de Arenosa, La Nueva España
Entrada de la cueva de Les Pedroses. © López de Arenosa, La Nueva España

LA CUEVA DE LES PEDROSES se ubica en las cercanías de El Carmen (Ribadesella), formando parte del importante conjunto de cuevas paleolíticas documentado en el concejo de Ribadesella. En sus proximidades, en las cercanías de Fresnu, se localizan las cuevas de El Cierro y el abrigo del Requexau; algo más alejadas, Cova Rosa y las cuevas del macizo de Ardines (Tito Bustillo, La Lloseta, La Cuevona y Viesca). Está situada en un farallón calizo muy carstificado, donde se abre una boca de acceso bastante amplia, que conduce a una galería de unos 70 m, bajo la cual transita, intermitente, un curso de agua subterráneo.

Fue descubierta por Francisco Jordá Cerdá en 1956, una vez terminada la campaña de excavaciones arqueológicas que el entonces Jefe del Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Diputación Provincial de Oviedo llevaba a cabo en la cercana cueva de La Lloseta. El descubrimiento y la identificación de su arte rupestre se hizo en compañía de Antonio Álvarez Alonso, capataz del citado Servicio, y de José Ruisánchez Rodrigo, vecino de la localidad de El Carmen, que  fue quien señaló la existencia de la cueva. Para 1956, Les Pedroses se constituía en la segunda cueva con arte rupestre conocida en el concejo de Ribadesella, después de la vecina cueva de San Antonio, cuya única figura parietal, un caballo pintado en color negro, fue identificado por Hermilio Alcalde del Río en el año 1912.

Calco de Francisco Jordá del panel de la cueva de Les Pedroses
Calco de Francisco Jordá del panel de la cueva de Les Pedroses

A pesar de los trabajos de documentación realizados por Francisco Jordá en la cueva de Les Pedroses, en colaboración con su ayudante Manuel Mallo y del topógrafo Celestino Cuervo,  y a pesar de los intentos y esfuerzos del profesor Jordá, la publicación monográfica de su arte parietal nunca verá la luz, aunque serán constantes las alusiones del arqueólogo alcoyano a Les Pedroses tanto en congresos científicos como en obras generales de divulgación. Toda la información y los textos elaborados acaban de ser recopilados y publicados por Jesús F. Jordá Pardo, y si bien recientes trabajos de investigación y divulgación refereridos al arte paleolítico asturiano en general, y de las cuevas de Ribadesella en particular, han permitido documentar nuevas evidencias gráficas, la publicación de estos manuscritos inéditos son una interesante aportación a la historia de las investigaciones prehistóricas en Asturias.

Planta de la cueva de Les Pedroses. © Celestino Cuervo, Francisco Jordá
Planta de la cueva de Les Pedroses. © Celestino Cuervo, Francisco Jordá

Al margen del arte rupestre de la cueva, son muy escuetas las referencias a los restos arqueológicos del yacimiento, aunque se constata la presencia de un conchero de cronología asturiense o posterior. No obstante en 1959 Hernández-Pacheco cita la presencia de materiales paleolíticos que se podrían atribuir al Solutrense superior o Magdaleniense inferior, publicándose un fragmento de azagaya que se asigna, con pequeños matices, a esa misma cronología. También de interés es el hallazgo de restos cerámicos recogidos en el interior de la cueva, y que pertenecen a una misma vasija de base plana, conservada en el Museo Arqueológico de Asturias, de factura manual, de pasta y textura poco compacta y de cocción desigual, con decoración escasa compuesta por incisiones y digitaciones. Su cronología es dudosa, pudiendo abarcar desde fases neolíticas hasta la Edad de Bronce.

Vista general del panel decorado de la cueva de Les Pedroses. © Equipo Norte, Ministerio de Cultura
Vista general del panel decorado de la cueva de Les Pedroses. © Equipo Norte, Ministerio de Cultura

El arte rupestre de la cavidad se concentra en un pequeño panel de unos 3 x 1,50 m, situado a unos 60 m de la entrada de la cueva, y en el que Jordá señala tres fases de realización artística. La primera de ellas abarca seis figuras grabadas, identificadas como un uro y cuatro cérvidos, a los que se uniría un caballo del que tan solo se reconoce la grupa, realizadas mediante la técnica de grabado múltiple y rellenos estriados. Las figuras aparecen incompletas, algunas de ellas del tipo descrito como “contornos inacabados”, y en todo caso acéfalas, circunstancia que caracteriza a las representaciones figurativas de esta cueva.

Representación acéfala de la cueva de Les Pedroses. © Javier Fortea, Principado de Asturias, Consejería de Cultura
Representación acéfala de la cueva de Les Pedroses. © Javier Fortea, Principado de Asturias, Consejería de Cultura

La segunda fase de realización artística, superpuesta a la anterior, se compone de tres representaciones acéfalas, en este caso descritas por Jordá como un uro y dos cérvidos, y donde de nuevo está presente la técnica de grabado múltiple, aunque en combinación con el color, ya que las tres representaciones se rellenan en tinta plana roja, que en la actualidad presenta una desigual intensidad.

Figura acéfala de la cueva de Les Pedroses. © Equipo Norte, Ministerio de Cultura
Figura acéfala de la cueva de Les Pedroses. © Equipo Norte, Ministerio de Cultura

En la tercera fase, se produce una modificación en la figura de toro acéfalo grabada en la primera fase, a la que se le añaden dos cabezas de uro, de distinto tamaño y grabadas con trazo simple pero intenso. También se representa un grabado descrito por Jordá como “figura ideomorfa”, realizado con la misma técnica que las dos cabezas aludidas, y compuesta por un doble ángulo de lados curvos que se entrecortan entre sí, y que si bien podría tratarse de una esquematización animal, no descarta pudieran ser representaciones de tipo “vulviforme”.

Restos de pintura roja localizados en Les Pedroses, interpretados como un posible antropomorfo © Rodrigo de Balbín, Consejería de Cultura.
Restos de pintura roja localizados en Les Pedroses, interpretados como un posible antropomorfo © Rodrigo de Balbín, Consejería de Cultura.

Además de las representaciones descritas por Jordá, trabajos recientes de documentación artística de las cuevas de Ribadesella llevados a cabo por un equipo dirigido por Rodrigo de Balbín, identificaron en Les Pedroses otros restos pictóricos en color rojo, dispuestos en hornacinas y pequeñas galerías que descienden hacia el nivel inferior. También en Tito Bustillo, en el Panel Principal, se identificó una representación muy similar a las figuras acéfalas de Les Pedroses, en tinta plana roja.

representación acéfala, similar a las documentadas en la cueva de Les Pedroses, localizada en el Panel Principal de Tito Bustillo. © Miguel de Guzmán, Principado de Asturias, Consejería de Cultura
representación acéfala, similar a las documentadas en la cueva de Les Pedroses, localizada en el Panel Principal de Tito Bustillo. © Miguel de Guzmán, Principado de Asturias, Consejería de Cultura

La interpretación de Francisco Jordá en relación con las representaciones acéfalas de Les Pedroses fue siempre orientada a cuestiones de ordenación religiosa, considerando que eran «el exponente de una de las varias formas de religiosidad zoolátrica del Paleolítico superior en la región cantábrica, en la que determinados animales, que deben ser considerados como dominantes, aparecen representando un papel propio de una historia mítica e integrados en una ordenación ritual».

Fuentes

JORDÁ CERDÁ, Francisco; MALLO VIESCA, Manuel. “La cueva de Les Pedroses (El Carmen, Ribadesella, Asturias)” en Nailos. Estudios Interdisciplinares de Arqueología, n. 1, 2014, p. 131-162.

JORDÁ PARDO, Jesús Francisco. “La cueva de Les Pedroses (El Carmen, Ribadesella, Asturias). Recuperación de unos manuscritos inéditos” en Nailos. Estudios Interdisciplinares de Arqueología, n. 1, 2014, p. 121-130.

BIBLIOGRAFÍA

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