Arte y Naturaleza en la Prehistoria (2016) y la Exposición de Arte Prehistórico Español (1921)

“La creación de la CIPP en 1912 constituye el inicio de la mejor colección de copias de arte rupestre español depositada en un Museo, y con ella comienza el periodo más fructífero de descubrimientos de arte rupestre de la Península Ibérica, y su reproducción sistemática a través de copias directas en papel” (Begoña Sánchez, 2013)

EL MUSEO DE CIENCIAS NATURALES expone desde el pasado 19 de noviembre y hasta el próximo 19 de mayo parte de su colección de calcos de arte rupestre. Dicha colección está formada tanto por calcos de representaciones paleolíticas como levantinas o esquemáticas, abarcando prácticamente la totalidad de la geografía española.

La mayor parte de esta colección de reproducciones es resultado de la actividad que la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas (CIPP) llevó a cabo en nuestro país entre 1912 y 1936, con algunas adicciones posteriores. Aquellos años constituyen probablemente el periodo más fructífero de descubrimientos e investigaciones sobre arte rupestre que ha tenido lugar en España, gracias a la altura científica y personal de investigadores como Eduardo Hernández-Pacheco o el Conde de la Vega del Sella. La mayoría de las reproducciones de la colección fueron llevadas a cabo por Juan Cabré Agulló o Francisco Benítez Mellado, dibujantes de dicha Comisión.

Reproducción realizada por Juan Cabré de uno de los paneles decorados de la cueva de La Pileta © Begoña Sánchez, IPC
Reproducción realizada por Juan Cabré de uno de los paneles decorados de la cueva de La Pileta © Begoña Sánchez, IPC

No es, desde luego, la primera vez que se exponen estas obras. La primera ocasión en que se pudieron contemplar buena parte de estas reproducciones fue con motivo de la Exposición de Arte Prehistórico Español de 1921, que tuvo como sede la Biblioteca Nacional de Madrid. Fue patrocinada por la Sociedad Española de Amigos del Arte, actuando como comisario de la misma Elías Tormo, catedrático entonces de Historia del Arte en la Universidad de Madrid. Contó con un comité científico en el que destacaban, entre otras personalidades, el Marqués de Cerralbo, Manuel Gómez-Moreno, José Ramón Mélida, Eduardo Hernández-Pacheco, Juan Cabré, Hugo Obermaier, Lorenzo Sierra, Henri Breuil, Hermilio Alcalde del Río, Vega del Sella, Luis Siret o Pedro Bosch Gimpera.

Reproducción de Benítez Mellado del panel principal de la cueva de El Pindal © Begoña Sánchez, IPC
Reproducción de Benítez Mellado del panel principal de la cueva de El Pindal © Begoña Sánchez, IPC

La muestra estuvo organizada en tres secciones repartidas en cuatro salas: la primera de las salas estaba dedicada al denominado “Arte de Cantabria”; las salas II y III al “Arte de Levante”; y la sala IV al arte del Neolítico y Eneolítico. En ellas se podían contemplar las reproducciones, junto a fotografías, planos, mapas y materiales arqueológicos. En la exposición destacaban sin duda las reproducciones gráficas, alusivas a 82 sitios con arte prehistórico, 271 de las cuales se correspondían con yacimientos cantábricos. Además de reproducciones procedentes de la CIPP, también había calcos fruto del trabajo llevado a cabo en nuestro país por el Instituto de Paleontología Humana de París (IPH). El cartel de la Exposición fue encargado a Francisco Benítez Mellado.

Cartel realizado por Francisco Benítez Mellado para la Exposición de Arte Prehistórico Español de 1921.
Cartel realizado por Francisco Benítez Mellado para la Exposición de Arte Prehistórico Español de 1921. © Museo Nacional de Antropología, Archivo Sociedad de Amigos del Arte

En paralelo a la muestra, se programaron otras actividades, como varias conferencias impartidas por alguno de los miembros de la comisión organizadora, entre ellos Hernández-Pacheco o Hugo Obermaier. También se llevó a cabo un solemne homenaje a Marcelino Sanz de Sautuola y Juan Vilanova y Piera. El acto inaugural contó con la presencia de la Familia Real, además de personalidades destacadas de la política, la sociedad y la cultura. La exposición tuvo una importante cobertura mediática, con medios de comunicación como El Sol o ABC que no solo dieron repercusión a los acontecimientos relacionados con la misma (conferencias o visitas guiadas), sino que publicaron artículos específicos dedicados a investigadores o contenidos.

Portada del ABC, con la fotografía de la inauguración de la Exposición de Arte Prehistórico Español © ABC
Portada del ABC, con la fotografía de la inauguración de la Exposición de Arte Prehistórico Español © ABC

La Sociedad Española de Amigos del Arte editó un espléndido catálogo, obra de gran formato donde además de una selección de reproducciones, aparecerán algunas referencias a las técnicas de empleadas, siendo la más característica la copia a partir de calcos, aunque también se harán croquis o dibujos a mano alzada.

Reproducción de Benítez Mellado del Muro de los Grabados de la cueva de la Peña de Candamo © Begoña Sánchez, IPC
Reproducción de Benítez Mellado del Muro de los Grabados de la cueva de la Peña de Candamo © Begoña Sánchez, IPC

Aquella Exposición de 1921, resultado de la investigación y la publicación del arte prehistórico español, formó parte del proceso de institucionalización de la arqueología prehistórica en España, tal y como recalcan los investigadores Marco de la Rasilla y David Santamaría. Y como Dolores Moneva señala, fue una prueba de la dimensión pública y la proyección social que ya entonces estaba alcanzando en España el arte rupestre como excepcional patrimonio arqueológico.

Vista de la exposición "Arte y Naturaleza en la Prehistoria", en el MNCN © Begoña Sánchez, IPC
Vista de la exposición “Arte y Naturaleza en la Prehistoria” en el MNCN © Begoña Sánchez, IPC

La colección de reproducciones que ahora se expone en el Museo de Ciencias Naturales, bajo el comisariado de Begoña Sánchez, es más que una muestra del rico patrimonio arqueológico español. En el mundo actual, donde las nuevas tecnologías generan asombrosas expectativas en la investigación y difusión del arte rupestre, la recuperación de esta colección de reproducciones y su difusión al público suponen, no solo un repaso a la historia de la investigación y los descubrimientos, sino un reconocimiento a la tarea de aquellos investigadores que, con pocos medios y en una España convulsa, desarrollaron con ingenio y talento una metodología de trabajo y documentación admirable.

Su visita, hasta el 19 de mayo de 2016, se nos antoja imprescindible.

ARTE Y NATURALEZA EN LA PREHISTORIA. LA COLECCIÓN DE CALCOS DE ARTE RUPESTRE DEL MUSEO NACIONAL DE CIENCIAS NATURALES.
Del 19 de noviembre de 2015 al 19 de mayo de 2016.
Comisaria: Begoña Sánchez Chillón. Conservadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC).
Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

Más información

Fuentes:

MONEVA MONTERO, María Dolores. “Primeros sistemas de reproducción de arte rupestre en España”. Espacio, Tiempo, Forma, serie I, Prehistoria y Arqueología, 6, 1993, 413-442 (1,1 mb).

MONEVA MONTERO, María Dolores. “La exposición de arte rupestre de 1921”. Revista de Arqueología, 15 (157), 1994, 42-47.

RASILLA VIVES, Marco de la; SANTAMARÍA ÁLVAREZ, David. “La Exposición de Arte Prehistórico Español de 1921: el cometido del arte rupestre en la institucionalización de la arqueología prehistórica en España”. En Sulcum Sevit. Estudios en Homenaje a Eloy Benito Ruano, vol. I, Facultad de Geografía e Historia, Universidad de Oviedo, 2004, 3-47.

SÁNCHEZ CHILLÓN, Begoña. “Los inicios de la documentación gráfica del Arte Rupestre en España: la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas”. Cuadernos de Arte Rupestre, 6, 2013, 33-51 (4 mb).

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Sociedad Española de Amigos del Arte. Exposición de Arte Prehistórico Español. Catálogo Ilustrado. Madrid 1921 (29 mb).

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Eduardo Hernández-Pacheco y Estevan (1872-1965)

“Supo trabajar con constancia y aguda inteligencia y puso esfuerzo cuando faltaron los medios. Admirado por todos y por todos respetado, llenó con su notable personalidad muchos campos de la ciencia española” (Martín Almagro Basch, 1965)

Eduardo Hernández-Pacheco y Estevan
Eduardo Hernández-Pacheco y Estevan

NACIDO EN MADRID, PERO DE FAMILIA EXTREMEÑA, originaria de la población cacereña de Alcuéscar, cursa los estudios de Ciencias Naturales en Madrid, culminando su Licenciatura con Premio Extraordinario. Obtiene el título de Doctor en 1896, con la Tesis Doctoral “Estudio Geológico de la Sierra de Montáchez”, ubicada en Extremadura, y muy cercana a su localidad natal. Con posterioridad ocupa cargos de responsabilidad en el Instituto de Enseñanza Secundaria de Cáceres, y también en la Universidad de Valladolid.

En 1899, a los veintisiete años, obtiene por oposición la Cátedra de Historia Natural del Instituto de Secundaria de Córdoba, desarrollando, junto a algunos colegas, una importante labor de modernización de los estudios y métodos de enseñanza del centro, buscando un contacto directo con el medio natural. Llegó a crear un “Centro de Excursiones” y una “Sociedad de Expansión de la Enseñanza”, influenciado por los Gabinetes de Historia Natural del siglo XIX y la Institución Libre de Enseñanza. Sus itinerarios con frecuencia servían para hacer observaciones geológicas, botánicas, paleontológicas y arqueológicas, lo que dio pie a la publicación de sus primeros trabajos e investigaciones.

En 1907 es nombrado profesor adjunto en la Universidad de Madrid y adjunto al Museo Nacional de Ciencias Naturales. En 1910 obtiene la Cátedra de Geología de la Universidad Central, desempeñando a partir de entonces la jefatura de la sección de Geología del Museo Nacional de Ciencias Naturales, prosiguiendo con su labor educativa  más allá de las aulas, ligada al ambiente de la Institución Libre de Enseñanza, siendo frecuentes sus excursiones por la Sierra de Madrid a través de la Sociedad Peñalara.

Como geólogo, su gran y monumental obra fue la elaboración del Mapa Geológico de España; como biólogo, destaca su labor como conservacionista en la Junta Central de Parques Nacionales, en cuyos trabajos participó con especial intensidad a finales de los años veinte y principios de los treinta, y su papel en el desarrollo de dos figuras jurídicas de protección de la naturaleza: Sitio Natural de Interés Nacional y Monumento Natural de Interés Nacional.

Eduardo Hernández-Pacheco, en el Museo de Ciencias Naturales.© CSIC
Eduardo Hernández-Pacheco, en el Museo de Ciencias Naturales.© CSIC

Como arqueólogo, funda en 1911 la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas, al amparo de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, dependiente del Museo Nacional de Ciencias Naturales. La Comisión será un instrumento fundamental en el impulso  de la investigación arqueológica española en las tres primeras décadas del siglo XX, emprendiendo una notable labor de publicación y difusión de los resultados de sus investigaciones.

Según Hernández-Pacheco, la creación de la Comisión obedeció a “la necesidad de favorecer el desarrollo del conocimiento de la Prehistoria y la Paleontología”, estableciendo un grupo de estudio de funcionamiento autónomo respecto del Museo Nacional de Ciencias Naturales, pero que “en él tuviera su sede y laboratorios, y a él fueran destinados los objetos y restos arqueológicos a partir de sus investigaciones”. En el documento fundacional de la Comisión aludió al “excepcional interés de las exploraciones de cavernas y abrigos que sirvieron de habitación al hombre primitivo, cuyo estudio ha producido importantes descubrimientos en la ciencia prehistórica y ha suministrado valiosos datos para el conocimiento de la historia patria”.

Eduardo Hernández-Pacheco frente al Muro de los Grabados de La Peña de Candamo. © Francisco Hérnandez Pacheco de la Cuesta, CSIC
Eduardo Hernández-Pacheco frente al Muro de los Grabados de La Peña de Candamo. © Francisco Hérnandez Pacheco de la Cuesta, CSIC

En el ámbito arqueológico, destaca su contribución al estudio de la prehistoria asturiana, contactando con el Conde de la Vega del Sella, con quien realiza “exploraciones de carácter prehistórico por el país”. Entre 1914 y 1919 descubre y excava la cueva de La Paloma (Las Regueras) y las cuevas de Ardines en Ribadesella; documenta junto con Vega del Sella el Ídolo de Peña Tú; y descubre, investiga y publica la caverna de la Peña de Candamo y su arte rupestre, en una monografía que sigue siendo fuente de conocimiento y ejemplo de publicación científica sobre arte rupestre paleolítico.

Fuera del ámbito asturiano, en 1914 estudia y publica junto a Juan Cabré el arte rupestre levantino del entorno de la Laguna de la Janda (Cádiz); en 1917 los grabados paleolíticos de la cueva de Penches (Burgos) y el arte esquemático de Alburquerque (Extremadura); en 1918 el arte rupestre esquemático y levantino de Morella la Vella (Castellón); en 1922 el arte rupestre levantino de Font Vilella en Tivissa (Tarragona) y el arte esquemático de Las Batuecas (Salamanca). En 1924 ve la luz su estudio del arte rupestre levantino de la cueva de La Araña (Bicorp, Valencia), titulado Las Pinturas Prehistóricas de la Cueva de La Araña (Valencia). Evolución del Arte Rupestre de Españaen el que expone y defiende su acertada visión sobre el arte rupestre levantino y su cronología. Si bien fue Juan Cabré en 1915 quien primero alude a la cronología postpaleolítica de este tipo de representaciones rupestres, el primer planteamiento metodológico y sistemático al respecto fue el desarrollado por Hernández-Pacheco en la obra aludida.

Eduardo Hernández-Pacheco, a la derecha, junto a Benítez Mellado, en la covacha de El Bullón (Serranía de Cuenca). © Francisco Hernández-Pacheco de la Cuesta. CSIC
Eduardo Hernández-Pacheco, a la derecha, junto a Benítez Mellado, en la covacha de El Bullón (Serranía de Cuenca). © Francisco Hernández-Pacheco de la Cuesta, CSIC

Tras la Guerra Civil española es importante su contribución, ya en la inmediata postguerra, a la fundación y primer desarrollo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, intentando revitalizar sus viejas experiencias en la Junta de Ampliación de Estudios; y también su participación en la puesta en marcha de su querida Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Tras una larga ancianidad, volvió a morir a su tierra extremeña, falleciendo en Alcuéscar, Cáceres, en el año 1965.

De Eduardo Hernández-Pacheco cabe destacar su sólida formación científica en diversos campos del saber y su intensa labor investigadora producto de una enorme capacidad de trabajo y movilidad, que le llevó continuamente al campo y a expediciones que abarcaron toda la Península, Las Canarias y el Norte de África. Su descomunal producción científica en diferentes ámbitos fue sintetizada por él mismo entre 1952 y 1959, con la publicación en la colección de memorias de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de sus obras El Solar en la Historia Hispana (1952), Fisiografía del Solar Hispano (2 volúmenes, en 1955  y 1956) y Prehistoria del Solar Hispano (1959).

BIBLIOGRAFIA DE EDUARDO HERNÁNDEZ-PACHECO Y ESTEVAN

  • Paleolítico y arte paleolítico

La Mandíbula Neandertaloide de Bañolas (en colaboración con Hugo Obermaier). J.A.E. Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Memoria nº 6, Madrid, 1915.

Las Tierras Negras del Extremo Sur de España y sus Yacimientos Paleolíticos (en colaboración con Juan Dantín). J.A.E. Trabajos del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Serie Geológica nº 13, Madrid,  1915.

Nomenclatura de Voces Técnicas e Instrumentos Típicos del Paleolítico. J.A.E. Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Memoria nº 10, Madrid 1916.

Los Grabados de la Cueva de Penches. J.A.E. Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Memoria nº 17, Madrid, 1917.

“Los caballos del cuaternario superior, según el arte paleolítico”. Revista de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, t. XVI, 2ª serie, artículo 24. Madrid, 1917.

La Caverna de la Peña de Candamo (Asturias). J.A.E. Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Memoria nº 24, Madrid, 1919.

La Vida de Nuestros Antecesores Paleolíticos según los Resultados de las Excavaciones en la Caverna de La Paloma (Asturias). J.A.E. Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Memoria nº 31 (serie prehistórica nº 26), Madrid, 1923.

“Características climatológicas y ambiente vital humano, en la península hispánica durante el pleistoceno”. Revista de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, t. XL, cuaderno 1º, artículo 2, Madrid, 1946.

Prehistoria del Solar Hispano. Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Serie de Ciencias Naturales, t. XX, Madrid, 1959.

  • Arte postpaleolítico, esquemático y levantino. Megalitismo y Edad de los Metales

Las Pinturas Prehistóricas de Peña Tu (en colaboración con el Conde de la Vega del Sella). J.A.E. Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Memoria nº 2, Madrid, 1914.

Avance al Estudio de las Pinturas Prehistóricas del Extremo Sur de España. Laguna de la Janda (en colaboración con Juan Cabré). J.A.E. Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Memoria nº 3, Madrid, 1914.

Las Pinturas Prehistóricas de la Cueva de la Araña (Valencia). Evolución del Arte Rupestre en España. J.A.E. Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Memoria nº 34 (serie prehistórica nº 28), Madrid, 1924.

  • Ciencias Naturales

Ensayo de Síntesis Geológica del Norte de la Península Ibérica. J.A.E. Trabajos del Museo Nacional de Ciencias Naturales, nº 3, Madrid 1912.

Itinerario Geológico de Toledo a Urda. J.A.E. Trabajos del Museo Nacional de Ciencias Naturales, nº 1, Madrid 1912.

“Un grupo nuevo de cerviconios miocenos”. Revista de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, t. XII, artículo 30. Madrid, 1913.

Geología y Paleontología del Mioceno de Palencia. J.A.E. Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Memoria nº5, Madrid, 1915.

La Llanura Manchega y sus Mamíferos Fósiles. Yacimiento de la Puebla de Almoradier. J.A.E. Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Memoria nº 18 (serie paleontológica nº 4), Madrid, 1921.

Rasgos Fundamentales de la Construcción e Historia Geológica del Solar Ibérico. Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Discurso de recepción y contestación a un nuevo académico. Madrid, 1922.

La montaña de Valencia. Bosquejo geológico del macizo de Caroche”. Revista de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, t. XXI, 6º de la 2ª serie, artículo 13. Madrid, 1923.

Los Cinco Ríos Principales de España y sus Terrazas. J.A.E. Trabajos del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Serie Geológica nº 36, Madrid, 1928.

Fisiografía, Geología y Paleontología del Territorio de Valladolid. J.A.E. Comisión de Investigaciones, Paleontológicas y Prehistóricas. Memoria nº 37 (serie paleontológica nº 9), Madrid, 1930.

Síntesis Fisiográfica y Geológica de España. J.A.E. Trabajos del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Serie Geológica nº 38, Madrid, 1934.

El Paisaje en General y las Características del Paisaje Hispano. Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Discurso inaugural del curso académico. Madrid, 1934.

El Museo de Ciencias Naturales y sus Naturalistas en los Siglos XVIII y XIX. Instituto José Acosta, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1944.

El Solar en la Historia Hispana. Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Memorias, Serie de Ciencias Naturales, t. XV, Madrid, 1952.

Fisiografía del Solar Hispano. Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Vol. I, Memorias, Serie de Ciencias Naturales, t. XVI. Madrid, 1955. Vol. II. Memorias, Serie de Ciencias naturales, t. XVI. Madrid, 1956.

“En relación con las grandes erupciones volcánicas del siglo XVIII y 1824 en Lanzarote”. El Museo Canario. Homenaje a Simón Benítez Padilla, nº 21, pag. 73-74, Las Palmas de Gran Canaria, 1960.

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Proyecto de restauración de calcos de arte rupestre

“Creemos que en la copia de las pinturas rupestres debe procederse con la mayor circunspección y que vale más dejar sin interpretar lo borroso y confuso, copiando sinceramente lo que se ve” (Eduardo Hernández-Pacheco, 1924)

Calco de Benítez Mellado del mamut de El Pindal. © Francisco Hernández-Pacheco. CSIC
Calco de Benítez Mellado del mamut de El Pindal. © Francisco Hernández-Pacheco. CSIC

EL MUSEO NACIONAL DE CIENCIAS NATURALES DE MADRID ha elaborado un proyecto para la restauración y recuperación de su colección de calcos, láminas y preparaciones de imprenta con reproducciones de arte rupestre. Se trata de alrededor de 2200 documentos producidos por la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas entre 1912 y 1939.

Muchos de ellos fueron realizados in situ por dibujantes como Francisco Benítez Mellado o Juan Cabré Aguiló, auténticos pioneros en la actividad de la reproducción y estudio del arte rupestre prehistórico. Los soportes conservados sobre los que trabajaron suelen ser papel vegetal o papel de gramaje grueso para las láminas, y las técnicas empleadas son calco a grafito y dibujo a sanguina, carboncillo y aguada. Además de ilustrar muchas de las memorias publicadas por la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas, estos trabajos formaron parte de la Exposición de Arte Prehistórico Español celebrada en 1921 en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Son varios los aspectos que caracterizan a esta primera generación de dibujantes de arte rupestre: contaban con una inicial formación artística, pero fueron autodidactas en el campo de la reproducción de arte prehistórico, conjugando su talento natural para el dibujo con grandes dosis de decisión a la hora de emprender lo que en aquel momento era una novedosa actividad de documentación. En el caso de Cabré, no solo ejerció de dibujante sino que desarrolló una incipiente vocación como prehistoriador, siendo autor en 1915 de la primera de las memorias publicadas por la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas, titulada El Arte Rupestre en España (regiones septentrional y oriental).

A la izquierda, Juan Cabré. A la derecha, Francisco Benítez Mellado
A la izquierda, Juan Cabré. A la derecha, Francisco Benítez Mellado

Por contra, la labor de Francisco Benítez Mellado se limitó a sus tareas de dibujante, siendo ingente su labor de reproducción, que en ocasiones no ha sido suficientemente valorada. Bajo la supervisión de Hernández-Pacheco participó, al igual que Cabré, en la elaboración de los calcos de la cueva de la Peña de Candamo y también elaboró la conocida reproducción del caballo pintado de la cueva de San Antonio (Ribadesella). Destaca en la obra de Benítez Mellado su gusto por el color y la policromía, y un afán de reproducción realista que le llevó a tratar de plasmar el arte rupestre tal y como se veía con las paredes humedecidas, para que resultaran copias fieles y exactas del original. Buena prueba de ello son algunas de las reproducciones que Benítez Mellado realizó, sobre calcos de Juan Cabré, de algunas de las muestras de arte rupestre paleolítico de Asturias, especialmente La Peña de Candamo o El Pindal, y que hoy día se pueden ver en el Museo Arqueológico de Asturias.

Calcos de Benítez Mellado de cuevas asturianas, expuestos en el Museo Arqueológico de Asturias. © Ménsula Ediciones
Calcos de Benítez Mellado de cuevas asturianas, expuestos en el Museo Arqueológico de Asturias. © Ménsula Ediciones

La diferencia fundamental entre ambos autores era que Juan Cabré fue más dado a la interpretación y reconstrucción, algo que iba en contra del criterio general de la Comisión. Tal y como en su momento afirmó Eduardo Hernández-Pacheco, “hemos preferido copiar lo existente a caer en una interpretación que, con la mayor buena fe, pudiera ser errónea”. Esta circunstancia provocó que en varias ocasiones, Benítez Mellado, a las órdenes de Hernández-Pacheco, volviera a copiar cientos de conjuntos que habían sido objeto de reconstrucciones.

El calco fue el método de trabajo preferido por la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Además de la diversidad de soportes utilizados, los originales del Museo de Ciencias Naturales apuntan a una clara política de reutilización, haciendo uso en ocasiones de ambos lados del papel o recortando las hojas siguiendo el perfil de los motivos.

Benitez Mellado trabajando en un abrigo levantino. © Francisco Hernández-Pacheco, CSIC
Benitez Mellado trabajando en un abrigo levantino. © Francisco Hernández-Pacheco, CSIC

El proyecto que ahora pone en marcha el CSIC se ha propuesto la restauración de aquellos documentos que están en peor estado de conservación, la reinstalación en soportes adecuados de los que lo precisen y la digitalización de la colección completa. El objetivo es preservar y difundir esta documentación histórica en el Catálogo de Archivos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en páginas web o exposiciones

Lo novedoso de la propuesta es que para financiar el proyecto se pone en marcha un sistema de micropatrocinio en colaboración con la Sociedad de Amigos del Museo. Quienes estén interesados en colaborar en este proyecto de conservación y difusión de patrimonio cultural podrán realizar sus aportaciones desde un mínimo de cinco euros, si son particulares, y a partir de 250 euros si se trata de instituciones o empresas privadas. Las donaciones a partir de 50 euros recibirán el catálogo que se elaborará al final del proyecto. Además, Las instituciones o particulares que colaboren con el proyecto participando en su financiación, dispondrán de la reproducción digital de los documentos que sean de su interés y de la cesión de los derechos de uso para actividades culturales específicas, siempre que sean sin ánimo de lucro. También tendrán acceso al programa específico para patrocinadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales, que permite a las instituciones implicadas aumentar su visibilidad a través de actividades de relaciones públicas (visitas privadas, recepciones, disposición de espacios), comunicación y prensa (puesta en valor de la imagen pública de la institución, publicidad, mención de los patrocinadores en publicaciones), exposiciones (inauguraciones privadas, invitaciones, emisiones particulares de catálogos) y demás iniciativas que puedan surgir de la colaboración.

Fuentes:

Mª Dolores Moneva Montero: “Primeros sistemas de reproducción de arte rupestre en España” en Espacio, Tiempo y Forma, serie I, Prehistoria y Arqueología, t. 6, pag. 413-442, 1993.

Margarita Díaz-Andreu: “Memoria y olvido en la historia de la Arqueología: recuperando la figura de Francisco Benítez Mellado (1883-1962), el gran ilustrador arqueológico”, en Pyrenae, nº 43, vol. II, pag. 109-131, 2012.

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