Contorno recortado del abrigo de La Viña

“Numerosos tipos de objetos simbólicos y temas decorativos, aunque no conozcamos de ellos más que una limitada cantidad de ejemplares, concurren a reforzar la probabilidad de una relación cultural estrecha entre puntos alejados del triángulo Cantábrico, Ariège y Périgord-Charente” (Sauvet, Fortea, Fritz, Tosello, 2008)

LOS CONTORNOS RECORTADOS conforman cabezas realistas de animales, básicamente équidos y cápridos, con unos pocos ejemplos de otras especies de escaso valor porcentual. Surgen a partir del Magdaleniense medio, y en su fabricación lo habitual es utilizar un hueso hioides, de caballo o bovino, que conforma una cadena osea de cinco elementos y cartílagos localizada en la base del cráneo de la zona de la laringe. La inflexión del hioides de caballo es homotética de la cabeza de este animal.

Cadena operativa de un contorno recortado
Cadena operativa de un contorno recortado © José Luis Sanchidrián

En general estas piezas presentan una acusada simetría, y casi siempre mantienen una o más perforaciones cerca de las orejas o de los orificios nasales, con la función de sujeción o suspensión. Algunos ejemplos conservan vestigios de colorante, que pudo ser usado bien como elemento decorativo, bien como abrasivo en el proceso de fabricación.

La dispersión territorial de estas piezas, fuertemente estandarizadas, abarca desde la cuenca del Nalón, en Asturias (La Viña, Las Caldas) hasta el Perigord (Laugerie Basse) y la costa mediterranea francesa (Gazel y La Crouzade), pasando por la zona oriental de Asturias (Tito Bustillo) y Cantabria (La Garma). No obstante la mayor concentración de piezas se documenta en el sector pirenaico, atlántico y central, en cuevas como Isturitz, Mas d’Azil, Enlène, Lortet o Labastide. En general, la distribución espacial de los contornos recortados coincide con la de los rodetes, piezas que también encuentran su límite occidental europeo en el abrigo de La Viña.

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Distribución de los contornos recortados. © Soledad Corchón, Esteban Álvarez, Olivia Rivero

La pieza referenciada fue encontrada por Enrique Arnau Basteiro, y fue reconocida in situ en el estrato IV, cuadro F-14, subcuadro 2 del sector central del abrigo de La Viña, en las excavaciones dirigidas por Javier Fortea. En ese mismo estrato, en el cuadro anexo E-14, se documentaron otras dos piezas, que también se corresponden con dos contornos recortados de caballo, si bien uno de ellos está inacabado o fue desechado, y otro, tras una rotura en sus extremos y longitudinalmente, fue reutilizado para grabar una cabeza de cierva.

El estrato IV, fechado en el Magdaleniense medio, tenía un destacado teñido de ocre, uniforme en alguna de las zonas, y presentaba una extraordinaria riqueza industrial, faunística y artística. Al margen de la destacable industria osea con arte mobiliar, contenía una industria lítica muy abundante, predominando el sílex de excelente troceado, con frecuentes núcleos prismáticos de láminas y laminitas de acusada simetría y regularidad, y en general, piezas de muy buena tipología: raspadores y buriles de diversos tipos, laminitas de borde abatido o perforadores, restos que convertían este nivel en uno de los estereotipos del Magdaleniense medio cantábrico.

La Viña: contorno recortado de caballo
Contorno recortado de caballo del abrigo de La Viña. © Javier Fortea, Museo Arqueológico de Asturias

El contorno recortado al que nos referimos fue la primera pieza mobiliar de su género descubierta en todo el Paleolítico superior peninsular, si bien en Asturias ya se contabilizan otros ejemplares, en la cercana cueva de Las Caldas y en Tito Bustillo. Actualmente la pieza forma parte de la colección permanente del Museo Arqueológico de Asturias. Está realizada sobre un hueso hioides de caballo, y presenta un longitud máxima de 52 mm, 19 mm de anchura en la mitad de la pieza y 4 mm de grosor en el centro. En ambas caras del contorno se marca la boca y el ojo, de forma almendrada, y se graban una serie de lineas que representan el pelaje bajo la boca y hacia la quijada. Conserva una perforación en el orificio nasal, y a la altura del ojo y bajo la oreja se insinúa otra perforación, en una zona en que la pieza está fragmentada e incompleta. La presencia de perforaciones indicarían su uso, bien como objeto suspendido, bien como objeto fijado o cosido a modo aplique.

La Viña: contorno recortado de caballo (dibujo)
Dibujo del contorno recortado de caballo del abrigo de La Viña. © Armando Graña

El contorno recortado de caballo de La Viña es una pieza excelente. Según Javier Fortea, “salvando la subjetividad de todo juicio estético, no es fácil encontrar en Isturitz o Mas d’Azil perfiles recortados que evidencien un similar sentido de la línea, de la forma y de la indicación de volumen”.

La distribución de estas piezas estandarizadas desde el Nalón hasta el mediterráneo francés pone de relieve la importancia de los contactos a larga distancia durante el Magdaleniense medio. Y si bien el Pirineo es la zona donde mayor número de piezas se documentan, sería un error pensar que el territorio asturiano fue un mero receptor pasivo de elementos llegados a través del cantábrico, por cuanto las piezas de la Viña se fabricaban y se reutilizaban in situ. Las técnicas y formas de fabricación, los temas, el uso y el sentido de estas piezas se transmiten a lo largo del Magdaleniense medio como resultado de la circulación de los cazadores recolectores-paleolíticos por vastos territorios. Junto con otros elementos del repertorio artístico mobiliar y parietal, refuerzan la existencia en este periodo de una relación cultural estrecha entre el Cantábrico y el Pirineo, alcanzando el más alejado Perigord.

FUENTES

FORTEA PÉREZ, Francisco Javier. “Investigaciones en la cuenca media del Nalón (Asturias, España). Noticia y primeros resultados”. Zephyrus XXXII-XXXIII, 1981, p. 5-16.

FORTEA PÉREZ, Francisco Javier. “Perfiles recortados del Nalón medio”. En Homenaje al profesor Martín Almagro Basch, vol I, Ministerio de Cultura, 1983, p. 343-353.

FORTEA PÉREZ, Francisco Javier. “Abrigo de La Viña. Informe de las campañas 1980-1986. Excavaciones arqueológicas en Asturias 1980-1986, 1, p. 55-68.

SANCHIDRIÁN TORTI, José Luis. Manual de arte prehistórico. Ariel, Barcelona, 2001.

SAUVET, Georges; FORTEA PÉREZ, Francisco Javier; Fritz, Carole; TOSELLO, Gilles. “Crónica de los intercambios entre los grupos humanos paleolíticos. La contribución del arte para el periodo 20000-12000 años BP”. Zephyrus LXI, enero-junio 2008, p. 33-59.

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Guía del Arte Rupestre Paleolítico en Asturias

“El matiz ligeramente emotivo que subyace en algunos textos es consciente, porque el objeto de estudio lo es y porque creo que es una buena estrategia para conseguir que el visitante profano entienda el arte paleolítico como lo que es: emoción y pensamiento” (María González-Pumariega, 2008)

Guia del Arte Rupestre Paleolítico de Asturias: portadaPUBLICADO EN 2008, el libro se concibe como una guía y va dirigido fundamentalmente al visitante no especialista que quiere tener una información un poco más completa que aquella que se puede ofrecer en el transcurso de una visita guiada.

No obstante conforma un catálogo completo de las cuevas con arte paleolítico de Asturias, dedicando una importante extensión del texto a aquellas abiertas al público (El Pindal, Tito Bustillo, El Buxu, La Peña de Candamo, La Loja, La Lluera), o a aquellas que por su importancia merecen una descripción más pormenorizada (Llonín).

Su autora es María González-Pumariega Solís, y el libro está publicado por Ménsula Ediciones, editorial asturiana especializada en la difusión de obras dedicadas al patrimonio cultural asturiano. El prólogo va firmado por el catedrático de la Universidad de Oviedo Francisco Javier Fortea (1946-2009), y en él hace hincapié en las obligaciones y responsabilidades al respecto de la conservación del arte paleolítico.

La guía se estructura en ocho apartados que incluyen una introducción que sensibiliza al lector al respecto de la excepcionalidad que supone poder visitar una cueva con arte; además de esto, se apoya en cuatro citas convenientemente escogidas, de caracter legislativo una (del preambulo de la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español), y de reflexivo contenido, en relación con la intención y el significado del arte rupestre, las otras tres, firmadas por Panofsky y Leroi-Gourhan.

El catalogo descriptivo de las cuevas y abrigos se abre con unas necesarias aclaraciones sobre el medio y el ambiente de la época en la región asturiana, algo esencial para comprender la distribución geográfica y espacial de estos yacimientos. La relación de cuevas y abrigos se organiza de acuerdo a tal distribución, en torno a las principales cuencas fluviales de la región: el Cares-Deva, la cuenca litoral oriental entre Ribadedeva y Llanes, la cuenca del Sella y la cuenca del Nalón.

Un apartado más está dedicado a la cronología, explicando de manera accesible el metodo del carbono 14 e incluyendo dos atractivos cuadros, uno de caracter general y otro específico para el arte rupestre, con referencias cronológicas, de culturas y estilos que sirven para aclarar la cuestión a los lectores no especialistas.

Se dedica un capítulo a los equipamientos relacionados con el arte rupestre de la región, desde las pequeñas aulas didácticas asociadas a algunos de estos yacimientos al Parque de la Prehistoria de Teverga, pasando por el Centro de Interpretación de la Peña de Candamo.

Finalmente, se incluye una bibliografia actualizada seleccionada y un anexo con los mapas de distribución geográfica de los yacimientos mencionados en el texto.

El libro tiene un excelente diseño y abundante documentación gráfica, con muy buenas fotografías que ilustran la riqueza patrimonial del arte paleolítico en Asturias, contando con material procedente del fondo de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias, algunos de cuyos autores son Juanjo Arrojo, Rodrigo de Balbín, Alejandro Fernández, Jaime Santullano, Equipo Norte, Javier Fortea, Sergio Ríos y la propia autora.

María González-Pumariega (Oviedo, 1964) es licenciada en Historia e Historia del Arte por la Universidad de Oviedo. Con formación arqueológica desde sus tiempos universitarios (formó parte de los equipos de excavación de La Viña y de Llonín), en la actualidad es personal de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias, como guía del Patrimonio Cultural, responsable de la cueva de El Pindal (Ribadedeva). Precisamente la documentación y puesta al día del arte de esta cueva formó parte de su Tesina, trabajo que también fue editado por Ménsula Ediciones en el año 2011. En la actualidad forma parte del equipo de investigadores que dirige el profesor Marco de la Rasilla, dedicándose a la documentación del arte paleolítico del abrigo de La Viña. Sus trabajos no solo demuestran un muy buen conocimiento del arte paleolítico, sinó que sus publicaciones e intervenciones públicas demuestran, en palabras de Javier Fortea “un sincero compromiso con su conservación, manifestándose con valiente voz”

GONZÁLEZ-PUMARIEGA SOLÍS, María. Guía del Arte Rupestre Paleolítico de Asturias. Prólogo de F. Javier Fortea Pérez . Ménsula Ediciones, colección Ménsula Patrimonio, nº1, Oviedo 2008. 126 p. il, col y n. 24 x 17 cm. P.V.P. 18 €

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Cabeza de cabra. Escultura magdaleniense de Tito Bustillo

“La presencia de esta pieza confirma la excepcional importancia del yacimiento, no solo como lugar de ocupación sino también por sus obras de arte mueble y rupestre” (Alfonso Moure, 1983)

LA PIEZA REFERENCIADA es una escultura perforada ejecutada sobre asta, que representa una cabeza de cabra. Forma parte de la exposición permanente del Museo Arqueológico de Asturias.

Anverso y reverso de la escultura-colgante en forma de cabeza de cabra procedente de Tito Bustillo © Texnai, Museo Arqueológico de Asturias
Anverso y reverso de la escultura-colgante en forma de cabeza de cabra procedente de Tito Bustillo © Texnai, Museo Arqueológico de Asturias

La escultura se descubre a principios de los años ochenta en la capa 1ab de la cuadrícula X.B del área de estancia de Tito Bustillo, en una zona definida por el comienzo de la línea de penumbra. El nivel se relaciona con un horizonte formado por pequeños bloques de caliza procedentes del techo y de las paredes de la cueva, dispuestos orientando las superficies aplanadas hacia arriba a la manera de un enlosado como los descubiertos en otras ocupaciones paleolíticas. El material arqueológico asociado se correspondería con el Magdaleniense superior, destacando la presencia de arpones. No obstante en las dataciones de C14 de este nivel se aprecia una reiteración de fechas más próximas al Magdaleniense medio, que a priori encajarían mejor en la atribución cronológica de la pieza. Moure Romanillo sostuvo la asignación de este nivel al “Magdaleniense superior inicial, insistiendo en su sensible proximidad a las series del Magdaleniense medio” dado que, si bien la composición del utillaje y la presencia de arpones no parece dejar dudas respecto a su atribución al Magdaleniense superior, “la frecuencia de ciertos tipos óseos (varillas semicilíndricas, azagayas cortas de bisel simple con acanaladuras, placas decoradas, esculturas de bulto redondo…)”, al margen de las dataciones, “nos lleva a un mundo muy próximo al clasificado como Magdaleniense medio en otros yacimientos cantábricos (La Viña, La Paloma, Las Caldas, Entrefoces)“.

Escultura-colgante de Tito Bustillo (calco)
Escultura-colgante de Tito Bustillo (dibujo y sección)

Se describe como cabeza de cabra en bulto redondo, de 78 mm de largo, 25 mm de altura y 13 mm de espesor, con perforación en el extremo en el que se dispone la oreja. Se modelan los ojos, ahuecados con perfil cilíndrico; se esculpe la cornamenta, barba y músculo masetero. Se indica la boca, los ollares y las fosas nasales. El artista refuerza la decoración con finos trazos grabados, realzando el modelado, y marcando el pelaje. La presencia de la cornamenta con anillos y nudosidades y del pelaje en forma de barba en la parte inferior de la escultura, permitirían identificar la representación de un macho.

Detalle de la boca y ollar en el anverso de la escultura-colgante de Tito Bustillo © Texnai, Museo Arqueológico de Asturias
Detalle de la boca y ollar en el anverso de la escultura-colgante de Tito Bustillo © Texnai, Museo Arqueológico de Asturias

Está realizada a partir de un fragmento distal de asta, procedente de un candil de ciervo, siguiendo un procedimiento técnico en el que se reconocerían cuatro fases: inicialmente abrasión, para conseguir el esquema general de la pieza;  y posteriormente recortado, para detallar la forma de la cabeza y delimitar la oreja, la barba y el saliente en el que se dispone la cornamenta. Las dos fases restantes para los detalles consistirían en el modelado y la posterior decoración. La pieza conservaba restos de colorante rojizo en algunas de las incisiones, así como pasta de colorante de la misma tonalidad en las profundas concavidades que conforman los ojos.

Detalle de ojo y perforación en en reverso de la escultura colgante de Tito Bustillo © Texnai, Museo Arqueológico de Asturias
Detalle de ojo y perforación en en reverso de la escultura colgante de Tito Bustillo © Texnai, Museo Arqueológico de Asturias

La calidad de la pieza carece de paralelo en los yacimientos asturianos; en bulto redondo tan solo se conoce una escultura de ave sobre colmillo de oso de El Buxu, de cronología solutrense, y un búho de La Viña, perteneciente al Magdaleniense medio. Presuntamente procedente de este abrigo, ha sido publicada recientemente una cabeza de caballo en bulto redondo, pieza también excepcional que lamentablemente aparece descontextualizada ya que formaría parte de las rebuscas incontroladas anteriores a las excavaciones arqueológicas; los paralelos para esta pieza nos acercarían igualmente al Magdaleniense medio, con claras referencias al arte mueble de los yacimientos pirenaicos.

A la izquierda, escultura en forma de ave de la cueva de El Buxu (© Texnai, Museo Arqueológico de Asturias); a la derecha, cabeza de caballo, presuntamente hallada en el abrigo de La Viña (© A. Juaneda, Asociación Belenos)
A la izquierda, escultura en forma de ave de la cueva de El Buxu (© Texnai, Museo Arqueológico de Asturias); a la derecha, cabeza de caballo, presuntamente hallada en el abrigo de La Viña (© A. Juaneda, Asociación Belenos)

La escultura de Tito Bustillo, como pieza perforada, podría encontrar conexión con los llamados contornos recortados, si bien estos se realizan sobre un hueso plano (hioides) y no en bulto redondo, reproduciendo generalmente cabezas de caballos. Aparecen tanto en La Viña como en la propia cueva de Tito Bustillo, si bien en la cueva riosellana se documentaron en una zona interior de la cueva, depositados en un conjunto de cuatro sobre una repisa lateral elevada.

A la izquierda, contorno recortado sobre hioides del abrigo de La Viña (© Ástur Paredes, Asociación Belenos). A la derecha, contorno recortado en forma de cabeza de caballo de Tito Bustillo (© Museo Arqueológico de Asturias)
A la izquierda, contorno recortado sobre hioides del abrigo de La Viña (© Ástur Paredes, Museo Arqueológico de Asturias). A la derecha, contorno recortado en forma de cabeza de caballo de Tito Bustillo (© Rodrigo de Balbín, Museo Arqueológico de Asturias)

Fuera de Asturias, y dentro del área cantábrica, el tema –cabeza de cabra– encuentra una relación directa con el contorno recortado procedente de la cueva cántabra de La Garma, expresando el realismo y naturalismo del animal con igual carácter. Y respecto a su consideración de bulto redondo con perforación en los ojos para algún tipo de incrustación, no debe olvidarse la vinculación con las figuras esculpidas en los propulsores de las cuevas francesas de Mas d’Azil y Bédeilhac, en el Ariège, en los Pirineos Centrales (Francia).

A la izquierda, contorno recortado en forma de cabeza de cabra procedente de La Garma, Cantabria (© Museo Arqueológico de Cantabria). A la derecha, detalle del propulsor de Bedeilhac, Pirineos Franceses (© Museo Arqueológico Nacional, Ministerio de Cultura de Francia)
A la izquierda, contorno recortado en forma de cabeza de cabra procedente de La Garma, Cantabria (© Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria). A la derecha, detalle del propulsor de Bédeilhac, Ariège, Pirineos Franceses (© Museo Arqueológico Nacional, Ministerio de Cultura de Francia)

Tenemos noticias de la existencia de una pieza hoy desaparecida muy semejante a la de Tito Bustillo, a partir de los diarios del anticuario asturiano Sebastián de Soto Cortés (1833-1915), y que ha sido recientemente publicada por Valentín Álvarez Martínez. La procedencia de la pieza podría estar en algún yacimiento de Llanes, y como el propio autor indica, si bien en la colección de Soto Cortés muchas piezas eran falsificaciones, el parecido con la escultura de Tito Bustillo resulta muy sorprendente.

Dibujo de una escultura en forma de cabeza de cabra, documentada en los diarios del coleccionista Sebastián Soto Cortés
Dibujo de una escultura en forma de cabeza de cabra, documentada en los diarios del coleccionista Sebastián Soto Cortés (1833-1915) © Valentín Álvarez Martínez

Este colgante con forma de cabeza de cabra confirma, junto con la presencia de otras esculturas y contornos recortados en el área cantábrica, la relación del territorio con el importante foco francés de Pirineos centrales y atlánticos. Probablemente su uso y simbolismo no puede mostrarse ajeno al mundo de los contornos recortados, característicos del Magdaleniense medio. Tal y como el propio Alfonso Moure afirma, “no puede descartarse de entrada un simbolismo común en el empleo de colgantes en forma de cabeza de animal –recortados o esculpidos–, lo mismo que pudieron tenerlo los collares de caparazones de algunos moluscos o los caninos de ciervo“.

Dibujo de Cromagnon a partir de una obra de Bernard Magnaldi
Dibujo de Cromagnon a partir de una obra de Bernard Magnaldi

Fuentes:

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Homenaje a Javier Fortea

“Fue una de las más respetadas personalidades en el estudio y la investigación del arte rupestre paleolítico, trascendiendo su relevancia del ámbito peninsular y alcanzando notable repercusión en el ámbito internacional”

Javier Fortea en una de las campañas deexcavación de la cueva de El Sidrón. © La Nueva España
Javier Fortea en una de las campañas de excavación de la cueva de El Sidrón. © La Nueva España

TRANSCURRIDOS cuatro años desde su fallecimiento en octubre de 2009, se prepara para el próximo mes de octubre un homenaje en recuerdo al prehistoriador Javier Fortea, con la edición de un libro que reunirá artículos de más de cincuenta investigadores a lo largo de sus aproximadamente seiscientas páginas. La publicación es coordinada por Marco de la Rasilla, profesor de Prehistoria en la Universidad de Oviedo y estrecho colaborador de Javier Fortea en gran cantidad de proyectos.

El libro, coeditado por La Universidad de Oviedo y Ménsula Ediciones, con la colaboración de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte y del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria, reúne los trabajos de investigadores, colegas, antiguos alumnos y amigos de quién proporcionó un notable impulso al conocimiento de la Prehistoria en Asturias.

Si bien en los últimos años su labor investigadora estuvo centrada en el estudio de la cueva de El Sidrón, coordinando un destacado equipo multidisciplinar, no debe olvidarse que fue una de las más respetadas personalidades en el estudio y la investigación del arte rupestre paleolítico, trascendiendo su relevancia del ámbito peninsular y alcanzando notable repercusión en el ámbito internacional. No en vano la publicación que verá la luz en el mes de octubre cuenta con aportaciones de prestigiosos investigadores en ese campo, como Cesar González Sainz, Ignacio Barandiarán, Jean Clottes, Dominique Baffier, Georges Sauvet, Carole Fritz o Gilles Tosello.

Javier Fortea, junto a Manuel Hoyos, entre otros, en una de las campañas de investigación en el abrigo de La Viña. © Durham University
Javier Fortea, junto a Manuel Hoyos, entre otros, en una de las campañas de investigación en el abrigo de La Viña. © Durham University

En este sentido, de enorme relevancia para el conocimiento del arte paleolítico en Asturias han sido sus investigaciones en los abrigos de la cuenca media del Nalón, en la Peña de Candamo, en Llonín y en las cuevas de La Covaciella y El Bosque. Fue asimismo responsable de la coordinación de los estudios de recuperación ambiental llevados a cabo el La Peña de Candamo, y de establecer las pautas de protección y conservación del arte rupestre en Asturias, recogidas en las actas de la Mesa Hispano-Francesa de Colombres, que sobre protección y conservación del arte rupestre paleolítico se celebró en el año 1991.

La presentación del libro-homenaje tendrá lugar el próximo 1 de octubre en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Madrid, y posteriormente el día 11 del mismo mes en un acto que se celebrará en el Aula Magna del antiguo edificio de la Universidad de Oviedo.

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