“La cuenca del río Sella se configura desde los comienzos de la investigación prehistórica en el Cantábrico como un territorio privilegiado para el conocimiento de los grupos humanos del Paleolítico superior y de sus manifestaciones artísticas” (Mario Menéndez, 2003)

Costilla grabada con la representación de un rebeco, procedente de la cueva de Collubil. © Manuel R. González Morales
Costilla grabada con la representación de un rebeco, procedente de la cueva de Collubil. © Manuel R. González Morales

EL RÍO SELLA es en realidad un río de corto recorrido -apenas setenta kilómetros de longitud- que articula una cuenca fluvial de mil doscientos kilómetros cuadrados.

La geología del territorio se caracteriza por la presencia de materiales calcáreos. Aguas arriba, en su sector oriental, se forman encajonamientos, gargantas y cañones en estrechos pasos, que se van ensanchando hasta el cauce medio del río, formando vegas más amplias y habitables, en zonas de climatología más suave. Su recorrido está determinado por tanto por una diversidad de paisajes y ecosistemas, presentes ya desde época paleolítica. Surgieron en su cuenca corredores usados como pasos naturales para distintas especies animales; el río es fuente de recursos, y sin duda se producen movimientos estacionales en busca de materias primas para abastecimiento y consumo.

A lo largo de su recorrido se documentan numerosos yacimientos arqueológicos pertenecientes al Paleolítico superior: desde la cueva de Collubil (Amieva), el localizado a mayor altura, hasta la importante concentración de yacimientos y cuevas conocidos en su desembocadura, ya en Ribadesella.

El arte Paleolítico no aparece sino hasta alcanzar su cuenca baja: desde El Buxu, en Cangas de Onís, descubierta en 1916, hasta las cuevas de Ribadesella: La Lloseta, Tito Bustillo y La Cuevona, todas ellas en el macizo de Ardines; Les Pedroses, en la localidad de El Carmen; y San Antonio, primera cueva de la cuenca en ser descubierta (1913), y única que se ubica en la margen derecha del amplio estuario que conforma la desembocadura del Sella.

No solo son destacables las muestras de arte parietal en el territorio del Sella: desde Collubil hasta Tito Bustillo, los yacimientos proporcionan una notabilísima muestra de arte mobiliar (contornos, esculturas, colgantes, plaquetas decoradas, bastones perforados…) que da cuenta no solo del establecimiento de relaciones y movimientos a lo largo del territorio del Sella; pone de manifiesto la existencia de una red de relaciones a larga distancia que abarca la cuenca del Nalón por el Oeste y que llega hasta el territorio pirenaico frances, en dirección Este,  alcanzando su punto álgido a lo largo del Magdaleniense medio y superior.

Dentro del territorio del Sella, son tres las cuevas actualmente visitables: El Buxu, La Cuevona y Tito Bustillo.

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