Descubierta durante las investigaciones llevadas a cabo por Rodrigo de Balbín y su equipo en los últimos años, esta galería se ubica al final de un dificil tránsito que requiere un notable esfuerzo. Tras bajar a un pozo de cuatro metros de profundidad, se alcanza una sala ligeramente circular, donde se encuentra una bandera decorada, por cada uno de sus lados, con sendos antropomorfos. Las dataciones radiocarbónicas llevadas a cabo en la sala, y las dataciones de uranio-torio de la concrección caliza, acercan la cronología de estas representaciones a los momentos iniciales del Paleolítico superior.

