“Se ha pretendido contrastar lo visto por aquellos investigadores y realizar un análisis visual e intelectual de los conservado, a fin de obtener una lectura propia” (María González-Pumariega, 2011)

Cabeza de un bisonte que aprovecha el relieve natural de la pared. © Sergio Ríos. Principado de Asturias, Consejería de Cultura
Cabeza de un bisonte que aprovecha el relieve natural de la pared. © Sergio Ríos. Principado de Asturias, Consejería de Cultura

PIONERA de los descubrimientos del arte rupestre en Asturias, el primer estudio del contenido paleolítico de la cueva de El Pindal fue publicado en 1911 por H. Breuil, H. Alcalde del Río y L. Sierra. En 1954, F. Jordá y M. Berenguer realizaron una importante revisión de sus pinturas y grabados, con la que completaban la información recopilada por la primera publicación. La falta de una revisión actualizada desde los años 50, ha impulsado un reciente trabajo de investigación, firmado por M. González-Pumariega (2011), cuyos objetivos principales han sido la recopilación de la información acumulada a lo largo del siglo transcurrido entre 1908 y 2009 y la actualización de su contenido artístico.

El estudio se ha hecho tomando como punto de partida la historiografía clásica, contrastando tal documentación con una nueva observación directa y sistemática de las paredes de la cueva. Ello ha permitido corroborar la solvencia general de las investigaciones previas, matizar ciertas imprecisiones, plantear algunos desacuerdos y nuevas lecturas y anotar unos pocos nuevos descubrimientos habidos en los últimos años.

El contenido artístico de la cueva ha sido registrado extensamente en dos formatos diferentes: texto y base de datos. El primero contiene la descripción y el análisis técnico y formal de cada unidad gráfica y, eventualmente, la discusión de aquellos aspectos controvertidos relativos a la identificación o lectura de algunas representaciones. Complementariamente, la base de datos se ha utilizado para la elaboración de fichas en las que se sistematizan los distintos elementos de catalogación de cada una de las unidades previamente descritas.

El trabajo se completa con los apartados de evaluación, discusión cronológica, bibliografía y documentación. Se ha incidido igualmente en los aspectos referentes a la descripción física de la cueva, dado que en los últimos años la Consejería de Cultura ha financiado distintos proyectos de investigación, de índole espeleológica y geológica, que han ampliado y precisado el precario conocimiento que en este sentido se tenía de la cavidad. Como aportación fundamental, se ha llevado a cabo el levantamiento topográfico de la misma, lo cual ha permitido una reproducción objetiva de su planta, reconocida hasta entonces únicamente a partir de las antiguas observaciones de principios del siglo XX.

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M. González-Pumariega: “Una nueva figura de bisonte en la cueva de El Pindal (Asturias). Transformación de un relieve natural en una figura animal” en Veleia 22 (2005), pag. 21-26 (1,8 mb).

M. González-Pumariega: “La figura grabada del pez de la cueva de El Pindal (Asturias): un salmón disfrazado de atún”. En Rasilla Vives, Marco de la (coord.): F. Javier Fortea Pérez. Universitatis Magister Ovetensis: Estudios en Homenaje. Oviedo: Universidad de Oviedo, Ménsula Ediciones, 2014, p. 363-374 (12,8 mb).

MÁS INFORMACIÓN:

EL PINDAL. PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

EL PINDAL. CUEVAS VISITABLES

Arte rupestre paleolítico en Asturias

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