Cierva grabada en Cueva Pequeña, dentro del conjunto de abrigos con arte rupestre documentados en la sierra de Los Collaos, en el valle del Trubia. Situada a dos metros del suelo, responde al convencionalismo característico de las representaciones de cierva en la cuenca del Nalón. Combina el grabado de surco profundo con trazos más tenues, aprovechando las formas naturales de la pared para sugerir la grupa. La cabeza se encuentra ligeramente erguida. Se enmarca dentro del llamado segundo horizonte gráfico del Nalón, que se iniciaría a lo largo del gravetiense, encontrando abundantes paralelos en sitios como La Lluera, Santo Adriano, La Viña o Entrefoces

