Las primeras cuevas con arte paleolítico identificadas en Asturias fueron El Pindal, Mazaculos, Quintanal y La Loja, en el año 1908. Su descripción y estudio científico se publicaron en 1911, en una obra de conjunto titulada «Les cavernes de la région cantabrique», firmada por H. Breuil, H. Alcalde del Río y L. Sierra, y patrocinada por el príncipe Alberto de Mónaco.

