Los contornos recortados conforman elementos decorativos propios del Magdaleniense medio. Se realizan sobre un hueso plano (hioides) y generalmente se reproducen cabezas de caballo. Se documentan desde el centro de Asturias hasta la vertiente mediterránea francesa, aunque la mayor densidad de hallazgos se ubica en los Pirineos atlánticos y centrales. Reproducen las mismas cadenas operativas, y pudieron haber tenido un uso, quizá simbólico, idéntico. Su presencia a lo largo de tan extenso territorio pone de manifiesto la existencia de una intrincada red de relaciones a larga distancia de los grupos del Paleolítico superior.