Aunque en mal estado de conservación, las primeras figuras que aparecen en la cueva de El Buxu se documentan a setenta metros de la entrada, sobre un arco natural, en un lugar excesivamente accesible, lo que ha afectado al estado de conservación actual. La figura de la imagen se reconoce en perfil izquierdo, siendo reconocible el cuerpo, el arranque del cuello, el cuarto trasero y parte de el cuello. Sobre la línea cervicodorsal de la figura principal, se conserva un pequeño ciervo, igualmente dispuesto en perfil izquierdo.